¿Nos salvará el consumo de la Crisis?

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German
diciembre 29, 2014
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Algunas reflexiones sobre los límites del consumo para “resolver” la crisis

 

Como es sabido, la anterior gran crisis del sistema capitalista, la que sobrevino al jueves negro de aquel 1929 comenzó a resolverse dos décadas después con la aplicación de políticas de protección social (implantación de sistemas de seguridad social, subsidios de desempleo, generalización de la educación y sanidad pública, mayor regulación de las condiciones del mercado laboral, una fiscalidad más redistributiva,…) y una política económica de fomento de la demanda. Estas políticas “keynesianas” dieron lugar a los llamados 30 años gloriosos del capitalismo, con la aparición de la clase media, el consumo de masas y los llamados Estados del Bienestar.

Uno de los principales debates del actual contexto económico está en la necesidad o no de insistir en el aumento del consumo (la demanda) para superar la crisis, de forma que cuanto más se compre más se producirá, se crearán más empresas, más empleo, se comprará más, etc.. Algunas cuestiones que apuntan a que esta lógica está agotada son:

 

  • El aumento de la producción no significa necesariamente que más personas cubran sus necesidades o que las cubran mejor, por ejemplo que aumente la demanda de plazas de guardería no significa que los/as niños/as que van a ellas sean más felices y estén mejor educados, más bien puede significar que el ritmo de vida de sus padres les imposibilita pasar más tiempo con ellos/as. Parece más razonable promover la satisfacción de las necesidades como objetivo de la Economía, más allá de la mercantilización y la contabilización en términos monetarios de cada una de estas necesidades.

     

  • El aumento del consumo y de la producción a menudo se basan simplemente en la previa creación de necesidades, tanto a costa de una sociedad continuamente insatisfecha, como del saqueo de recursos naturales y de mano de obra en condiciones de semiesclavitd de los países empobrecidos del Sur y el Este.

     

  • El aumento de la demanda tras la 2ª Guerra Mundial fue posible por unas circunstancias históricas concretas, entre ellas la unos precios muy bajos de las materias primas y de la energía, condiciones que terminaron en la década de los 70 con las crisis del (incremento de precios) del petróleo y la crisis por sobreproducción. Hoy en día la tendencia es la opuesta, con el encarecimiento tanto de la energía como de estas materias primas. Es más lógico pensar en cubrir las necesidades con el mínimo consumo de recursos, promoviendo la durabilidad y el consumo compartido.

     

  • Uno de los grandes problemas económicos es la concentración de poder económico en pocas manos (hasta límites especialmente absurdos en el caso del sector financiero), algo que parece evidente que no resuelve el aumento del consumo, en todo caso podría contribuir a no aumentar esta concentración el cambio de nuestro modelo de consumo, consumiendo en lo posible local, ecológico, a pymes y producido en condiciones laborales dignas y desde la Economía Social.

Decía un procapitalsta como Schumpeter que el capitalismo moriría de éxito, la duda está en si ese derrumbe ya la estamos viviendo y el colapso previsto en el polémico informe “Los límites del crecimiento” del Club de Roma en 1973 ha comenzado. Vivimos un momento histórico y está en nuestra mano formar parte del cambio.

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one response
  1. Gracias, Germán por hacernos reflexionar sobre todo en estas fechas en las que el consumo lo envuelve todo sin conciencia, y en una etapa en la que necesitaríamos pararnos a pensar en si realmente el consumo es una solución a nuestros males…nos vemos en un debate?

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