La responsabilidad social como estrategia de empresa

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José Luis Ibáñez
enero 12, 2015
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Un consumidor más informado y crítico demanda una forma de hacer empresa que genere confianza

 

“La integración voluntaria por parte de la empresa, en su gobierno y gestión, en su estrategia, políticas y procedimientos, de las preocupaciones sociales, laborales, medioambientales y de respeto a los derechos humanos que surgen de la relación y el diálogo transparentes con sus grupos de interés, responsabilizándose así de las consecuencias y de los impactos que derivan de sus acciones”. Así se define la responsabilidad social en la guía ISO 26000 elaborada por la Organización Internacional para la Estandarización. Por tanto, la responsabilidad social en la empresa se caracteriza por:

  • La búsqueda de una relación armónica y conciliada con todos los grupos de interés. Una relación honrada y transparente con accionistas, trabajadores, proveedores, clientes, comunidad y entorno ecológico.
  • Un pacto implícito entre empresa y sociedad que inspira una estrategia responsable en la gestión económica, productiva y de recursos humanos.
  • Una práctica que promueve la defensa activa de los Derechos Humanos, establece condiciones laborales dignas para los trabajadores y respeta el medio ambiente.
  • Una práctica voluntaria, superadora de los mínimos exigidos por las leyes, que busca la excelencia en sus comportamientos internos y externos, que aseguran el buen gobierno hacia los accionistas.

El objetivo de la responsabilidad social es contribuir al desarrollo sostenible, es decir, satisfacer las necesidades de la sociedad respetando los límites ecológicos del planeta y sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer sus necesidades. El desarrollo sostenible tiene tres dimensiones –económica, social y ambiental–, que son interdependientes (Nuestro Futuro Común. Comisión Mundial sobre Medio Ambiente de las Naciones Unidas. Cumbre de Río 1987).

Habida cuenta de este objetivo y de su carácter voluntario que va más allá del cumplimiento estricto de las obligaciones legales vigentes, esta responsabilidad tiene una acepción de compromiso con lo social, es decir, con lo relativo o perteneciente a la sociedad. Sin embargo, a pesar de ser algo que podría considerarse en el debe de cualquier organización, su aplicación es simplemente arbitraria. Decíamos en un contenido anterior que toda empresa social ha de tener entre los fines de su proyecto la generación de valor social, ambiental y económico, éste último no sólo para sus integrantes, sino también para el entorno y el conjunto de la sociedad (propósito de interés común). Es decir, este tipo de empresas ya llevan este compromiso en su identidad o en su operativa.

Dada la situación que vivimos de desequilibrios sociales, de deterioro ambiental grave, de fractura entre los principios éticos y el desarrollo empresarial, de poder económico de las grandes multinacionales en las que se prima la rentabilidad económica ante todo y de desconfianza en las instituciones y en la clase política, se hace necesario que emerja una forma de hacer empresa que genere confianza. Si añadimos a esta necesidad, factores también en alza como un consumidor más informado y crítico, con una mayor concienciación social y la gran capacidad de comunicación abierta a través de las redes sociales, podemos tener en ese compromiso una gran oportunidad para las empresas sociales y para las que desarrollen una forma de gestión acorde con los principios de la responsabilidad social.

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Entre estos principios a integrar de los que habla la responsabilidad social están algunos como: Reconocimiento de los derechos de los grupos de interés, rendición de cuentas, transparencia, fomento del desarrollo sostenible, conducta ética, enfoque preventivo hacia los riesgos y respeto por la diversidad y por la persona.

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2 responses
  1. Gracias por el contenido José Luis…Otro que me tengo que empollar!Genial

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