Participación activa y el proyecto común en las cooperativas

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Maria Ramón
febrero 2, 2015
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suma de capacidades personales hacia el proyecto común
Hoy toca hablar de organización, ¿cómo nos organizamos dentro de las empresas de economía social para participar activamente y conseguir un proyecto común?

Empezamos un ciclo de contenidos que Intentarán aclarar cuestiones de participación activa y de organización dentro de las distintas formas de la economía social.

Como inicio del ciclo nos vais a permitir que comencemos por las sociedades cooperativas, que se han ganado a pulso este primer puesto, ya que representan en España un total de 24.600 dando trabajo a más de 270.000 personas. En próximas entradas nos tocará hablar de organización dentro otro tipo de figuras y formas jurídicas que también se encuentran dentro de la economía social.

Empezamos diciendo que en economía social entendemos que es a través de las personas como se puede dar el éxito continuado a un negocio. Las personas trabajadoras son propietarias de su trabajo, pero por derecho propio no por imposición ya que de manera libre y voluntaria se embarcan en esta aventura.

Nos asociamos para dar solución  a un proyecto común y nos hacemos cargo de los resultados sean positivos o negativos. O lo que es lo mismo las personas  nos comprometemos a través de una sociedad con un objetivo común y pensamos que la mejor manera de conseguirlo es hacerlo en conjunto con otras que piensan de la misma forma que nosotras.

Pero ¿qué significa tener un proyecto común? Significaría desarrollar un negocio conjunto para que permanezca en el tiempo y a la vez  conseguir nuestra propia prosperidad.Mi Objetivo igual objetivo común

Pero no todo el mundo está dispuesto a asumir este compromiso personal que representa, ya que para participar en un proyecto común se presupone que hemos conocido y aceptado como propio el objetivo de todo un grupo de personas.

Esto equivale a poner todas nuestras capacidades y potencial personal al servicio de este trabajo conjunto, es entonces cuando debemos preguntarnos si estamos dispuestos a ello y responder con sinceridad, si estamos dispuestos a compartir para sumar.

¿Cómo lo hacemos?¿Cómo hacemos que la capacidad de cada persona más el compromiso con el grupo se transforme y sea capaz de mover a una empresa que cubra nuestras necesidades personales, económicas y sociales? La respuesta la encontramos en la participación. 

Si algo adquiere especial significado en las empresas de economía social y que la diferencia de otro tipo de organizaciones es la participación activa de las personas socias en las decisiones de la empresa. Ejercitando el valor de la participación es lo que permite unir a las personas socias en un proyecto común.

Esta cuestión supone que la integración de las socias en el proyecto común va más allá de la mera participación estatutaria. La persona socia debe asumir que es propietaria del negocio. No olvidemos que estamos ante un grupo funcional de personas que se crea frente a un objetivo, y que a medida que se desarrolla el objetivo se va haciendo realidad la implicación en ese proyecto común y esta última cuestión genera una satisfacción de pertenencia. Si somos capaces en el grupo sentir el orgullo de pertenencia esa satisfacción nos hará más fácil aunar voluntades y superar los conflictos que todo grupo humano experimenta.

Este estilo de liderazgo debe ser un patrimonio colectivo que desde el principio supondrá un gran reto y que debe trabajarse desde el primer momento por  todas las personas de la empresa.

Los mecanismos de la participación se basan en el trabajo en equipo. Esto supone que se hace necesario compaginar los objetivos individuales con el objetivo colectivo, si somos capaces de identificar las necesidades de todo el grupo sin que por ello tengan que ignorarse las necesidades individuales estaremos consiguiendo el clima dinámico para que surja la actitud participativa.

Para ejercer la participación en la empresa se nos ocurre alguna cuestión a tener en cuenta:

a) Funciones claras por parte de las personas que componen el grupo. Nos hacemos responsables de las funciones que asumimos, teniendo en cuenta que cabe la delegación de funciones pero la responsabilidad no.

b) La información es un patrimonio colectivo. Los objetivos se entienden se pactan y se cumplen. Saber dónde vamos, cuáles son las metas a conseguir no puede ser patrimonio de una parte de la organización.  Los indicadores del negocio son conocidos por todo el grupo y las claves del negocio se comparten.

c) La formación es continua y para todo el grupo. Es más el ejercicio de la economía social  tiene que estar basado en un profundo conocimiento de los derechos y deberes que representan  el estar dentro del equipo. No se trata sólo de saberse los artículos de los estatutos si no de interpretar lo que hay detrás de ellos de vida y de compromiso. Es necesario formación para asumir que ejerces la propiedad de tu propio negocio y que la tienes que hacer compatible con las necesidades de las demás personas del grupo.

 d) El favoritismo, el chismorreo no forman parte del proyecto común, lo destruyen..

El mayor exponente de participación bajo los anteriores parámetros los encontramos en la Sociedad Cooperativa, y en ella podemos encontrar un referente a la hora de organizarnos en nuestras empresas sociales. Aunque no olvidemos que dentro de la economía social hay muchas formas jurídicas y que cada una de ellas tiene una manera de organizarse. Hoy toca la organización cooperativa.

sumar capacidades individuales hacia un proyecto fuerte y cohesionado

sumar capacidades individuales hacia un proyecto fuerte y cohesionado

¿Cómo se organiza la Sociedad Cooperativa?

La empresa cooperativa se caracteriza porque las personas que la componen dirigen la empresa y trabajan en ella. El órgano básico de la organización es la Asamblea, pero la gestión requiere dinamismo, por ello se delega en la dirección que la mayoría de los casos lo lidera el Consejo Rector.

Existen otra serie de órganos, pero los de mayor transcendencia para que la participación funcione son los que a continuación exponemos.

1.- El consejo Rector. Órgano de gestión y representación de la empresa cooperativa.

La composición del Consejo Rector suele estar formada como mínimo por tres personas socias, Presidenta, Vicepresidenta y Secretaria,  que fueron nombradas para desarrollar estas funciones por la Asamblea General (en las cooperativas de muy pequeña dimensión este órgano se puede sustituir por un/a Administradora Único/a).

Es recomendable que ejerzan durante varios años, porque desarrollar los objetivos de la empresa requiere tiempo y formación.

El Consejo Rector cada vez que se reúna debe disponer de la documenta­ción necesaria para poder tener criterio suficiente para tomar los acuerdos pertinentes en cada uno de los puntos que integran el orden del día.

Por lo expuesto suele ser frecuente,y es deseable, que junto con la convocatoria de Consejo Rector, se reciba la documentación necesaria justificativa de cada punto, debiendo la presidencia asumir tal función o encomendarselo a la dirección, y en su defecto a la persona que se considere convenien­te.

La información que se analiza y se asimila, conlleva adquisi­ción de criterio y toma de postura, en definitiva la información equivale a poder tomar decisiones más acertadas.

El Consejo Rector tiene obligación de levantar Acta de sus sesiones, que será cuidadosamente redactada, dada su trascendencia. Los acuerdos se adoptarán por más de la mitad de los votos válidamente expresados en la reunión. Los empates los dirime la Presidencia -tiene voto de calidad-. Este voto de calidad no se mantiene en la Asamblea General.

Este órgano asume la responsabilidad de la gestión ante la Asamblea General, trabaja por lo tanto a dos niveles:

– Respecto a la gestión, que la puede delegar en la Dirección a la cual elige. Pero la responsabilidad no se delega, por lo tanto es su competencia analizar la evolución de la gestión de la empresa en las reuniones (mensuales, semanales o cada quince días dependiendo del funcionamiento y necesidades de la cooperativa).

– Respecto al ámbito social asume la responsabilidad ante la Asamblea General a la que debe comunicar los objetivos que se persiguen, la evolución de dichos objetivos, y además debe establecer los mecanismos sociales para que la persona mejore su nivel de participación y pueda hacer realidad su sentimiento de propietaria de la empresaEl Consejo Rector tiene en sus manos la defensa y la transmisión del orgullo de pertenencia al proyecto común.

 2.- La Asamblea General. “Órgano supremo de expresión de la voluntad social”, (principio de Gestión democrática) formada por la totalidad de las personas socias de la cooperativa. Son de su competencia los puntos que en general se refieren a la política general, social de la empresa. Entre sus funciones destacan las relativas al nombramiento y revocación de las personas que forman parte de los diferentes órganos sociales.

Es la encargada de examinar la gestión social, de aprobar las cuentas que le presenta el Consejo Rector, y decide la distribución de resultados, positivos y negativos. Puede debatir sobre todos los asuntos que sean de interés para la cooperativa, pero sólo podrá tomar acuerdos obligatorios sobre materias que la Ley no considere competencia exclusiva de otro órgano social.

consejo rector asamblea general

La Asamblea General debe ser consciente de que ha elegido unos órganos que deben cumplir con unos fines determinados, por tanto tiene que estar informada sobre la actuación de todos ellos.

 A la Asamblea le preocupa que la sociedad esté organizada, tanto a nivel de gestión como a nivel social, y es su responsabilidad intervenir ante el Consejo Rector cuando no obtenga de éste los resultados empresariales que permitan asegurar el capital invertido en la empresa y el mantenimiento de los puestos de trabajo.

Nos reuniremos obligatoriamente como Asamblea General Ordinaria, previa convocatoria por el Consejo Rector, dentro de los seis primeros meses siguientes a la fecha del cierre del ejercicio social, para examinar la gestión del Consejo Rector, y aprobar en su caso las cuentas y aplicación de resultados. Se convoca con una antelación mínima fijada en estatutos de la cooperativa con comunicación personal a cada persona socia (principio de información y transparencia). Todas las demás Asambleas que sirvan para resolución de cuestiones a lo largo del ejercicio y actividad de la cooperativa, las denominaremos Asambleas Generales Extraordinarias.

Las convocatorias de las reuniones (lo mismo que en el Consejo Rector) han de prepararse con una especial atención, y en ella como mínimo se deberá expresar lo siguiente:

a) Lugar, día y hora de la reunión.

b) Fecha y hora en que deba reunirse la Asamblea en segunda convocatoria.

c) Orden del día, claro y preciso, que concretará los asuntos que componen el mismo.

La Toma de Acuerdos se adoptan por más de la mitad de los votos válidamente emitidos (mayoría simple) por los socios presentes y representados y nunca serán computables, a estos efectos, los votos en blanco y las abstenciones.  (Se precisará mayoría reforzada en algunos supuestos que por su especial transcendencia así se exija según la Ley de referencia o los propios Estatutos Sociales). Esos acuerdos, se pasarán al Libro de Actas de Asamblea por parte de quien asume la función de Secretario/a.

La asistencia a las asambleas son obligación de la persona socia, si no puede asistir deberá comunicarlo, e incluso cabe representación del voto.

Nadie ha nacido sabiendo participar, es difícil hacerlo y los que lo hacen bien es porque han dedicado mucho tiempo a su crecimiento personal. Poco a poco iremos viendo cómo lo podemos hacer mejor e intentaremos dar pistas para llegar a una óptima organización.

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