Sociedades Mercantiles y Sociedades Laborales, (aunque también mercantiles) de Responsabilidad Limitada

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francisco balado
febrero 16, 2015
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Cuando se plantea la puesta en marcha de una iniciativa empresarial, de emprendimiento, entre varias personas uno de los temas que suscitan las primeras grandes dudas es el de la forma jurídica.
No es un tema menor, al contrario reviste una importancia esencial. De una buena elección de la forma a partir de la cual vamos a proyectar nuestra iniciativa se derivan consecuencias que debemos tener muy presentes antes de tomar la decisión correcta.
Vaya por delante que todas las formas son válidas, quiero decir, aceptables en el marco de acción de un emprendedor o colectivo de emprendimiento. No las hay mejores o peores en abstracto. Por lo tanto serán las circunstancias del proyecto concreto las que determinen la elección por una forma u otra.

Dicho esto, este post no tiene por objeto sino situar, a modo de recordatorio, las características generales de las sociedades mercantiles y las laborales (que no debemos olvidar, también son mercantiles, con una base común: la responsabilidad limitada de sus partícipes o socios. Quedan fuera de estudio aquellas opciones de responsabilidad ilimitada y que ya hemos tratado en otras ocasiones: sociedades civiles y comunidades de bienes así como el emprendimiento personal o autónomo y las sociedades cooperativas que son, en este foro, objeto de atención especial.
Centrados por tanto en la configuración jurídica de las sociedades mercantiles y sociedades laborales de responsabilidad limitada comencemos por definirlas.
La Sociedad Limitada o de Responsabilidad Limitada (SL o SRL) es una sociedad mercantil cuyo capital está dividido en participaciones iguales, acumulables e indivisibles, que no pueden incorporarse a títulos negociables ni denominarse acciones. Está regulada en la Ley de Sociedades de Capital, que deroga la anterior Ley 2/1995, de Sociedades de Responsabilidad Limitada. Su configuración mercantil, es decir, su regulación jurídica en este campo del Derecho privado, viene determinada por centrarse su objeto en la realización de una actividad económica dentro de un marco empresarial y con ánimo de lucro
sl En las SL o SRL, como ya hemos indicado y nos reitera su nombre, la responsabilidad de los socios se limita al capital aportado.
El número mínimo de socios es 1 (Sociedad Limitada Unipersonal), y el capital inicial mínimo es de 3.006,00 Euros. El capital debe ser íntegramente desembolsado, aunque puede contener bienes o derechos valorables económicamente pero no puede, y ésta es una de las diferencias esenciales con otras sociedades, ser objeto de aportación ni el trabajo ni la prestación de servicios.
Tras la entrada en vigor de la Ley de apoyo a los Emprendedores, a finales de 2013, se ha abierto la posibilidad de que constituir una SL sin depositar el capital inicial de 3006,00 Euros. Es la Sociedad Limitada de Formación Sucesiva que permite que sea la propia actividad la que “capitalice” al proyecto.
En una SL la administración de la Sociedad puede ser desempeñada por un Administrador Único, dos o más Administradores solidarios o mancomunados, o por un Consejo de Administración.
El régimen de la transmisión de participaciones societarias también es propio. Así, la transmisión voluntaria de participaciones entre socios, entre cónyuges, ascendientes o descendientes o sociedades del mismo grupo es libre, salvo que los Estatutos establezcan lo contrario y se dirige a un tercero se precisa consentimiento previo de la mayoría del resto del capital social.
En una SL antes de proceder al reparto de beneficios es requisito legal aplicar a la Reserva Legal el equivalente al 10% del beneficio, al menos hasta que dicha Reserva alcance el 20% del capital social. Solo se pueden repartir dividendos con cargo a beneficios si el valor del patrimonio neto contable no es, a consecuencia del reparto, inferior al capital social.

Por lo que se refiere a las Sociedades Laborales Limitadas (S.L.L.) son sociedades en las que la mayoría del capital pertenece a los socios trabajadores que prestan en ella servicios retribuidos en forma personal y directa, siendo propietarios al menos del 51% del capital social. En cuanto a la responsabilidad, igual que en las mercantiles, está limitada a las aportaciones de los socios.
Su especial estatuto jurídico es objeto de una regulación especial recogida en la Ley 4/1997, de 24 de marzo, de Sociedades Laborales
El capital mínimo de 3.006 Euros (igual que en las S.L.). Sin embargo, ningún socio podrá poseer acciones que representen más de la tercera parte del capital social, salvo las entidades públicas.
El número mínimo de socios es 3, habiendo dos tipos: trabajadores y capitalistas. Un aspecto esencial en la configuración operativa de estas sociedades es que al configurarse el trabajo, junto al capital, como la gran aportación de los socios a la sociedad, el número de horas trabajadas por trabajadores que no sean socios, no podrá superar el 15% del total horas/año trabajadas por los trabajadores que si lo sean socios, salvo que la sociedad tenga menos de 25 socios en cuyo caso el porcentaje será el 25%.
sl 2 En las S.L.L. existe la obligación de dotar un fondo de reserva con el 10% de los beneficios líquidos de cada año, que sólo podrá destinarse a la compensación de pérdidas.
Gozan, por otra parte, de bonificaciones y exenciones en relación con impuestos como el de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados. Igualmente, la incorporación como socios a este tipo de sociedades está privilegiada para aquellos futuros emprendedores que estén percibiendo la prestación por desempleo ya que pueden disponer de ella en la modalidad de pago único, lo que no ocurre en ningún caso en las sociedades mercantiles.
Los socios trabajadores pueden encuadrarse en el Régimen General de la Seguridad Social, con los derechos sociales que ello conlleva, excepto en el caso de que existan relaciones familiares entre los socios y sus participaciones sumen un 50% del capital social. En este caso, el régimen obligatorio es el de Autónomos o RETA.

Hasta aquí, de manera muy resumida, los rasgos generales de estos dos tipos de sociedades, una mercantil y otra laboral-mercantil, si se me perrmite la expresión. El factor de la aportación del socio a la sociedad (capital y trabajo – opcionalmente- en el caso de las S.L. y trabajo y/o capital, en el caso de las S.L.L.) debe ser determinante para plantearnos inicialmente su elección junto a otros elementos patrimoniales, financieros y personales.

En cualquier caso, de ambas se distinguen con nitidez las sociedades cooperativas y lo hacen, no sólo por disponer de una configuración jurídica propia sino por sus valores y principios. En ellos deberemos fijarnos también a la hora de decidir la forma en la que pretendemos desarrollar un proyecto empresarial de carácter social.

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